MARTES 27 :
Todo arrancó ayer (lunes 26/04) a las 10.40 am en Retiro... Con un tren que salió casi puntual, y completamente cansado me quedé dormido antes de que arranque. Lastima que duró poco el sueño, y creo que sumando todo lo que dormí en el viaje no supero las 6 hs.
Por suerte el recorrido duró solamente lo estipulado desde un principio, unas dulces 24 hs...
Sacando la leve incomodidad de los asientos de la clase turista, y el dolor de espalda que todavía tengo... fue agradable.
Me hice de 3 "amigos". Un señor que viajo al lado mio, y en 15 min ya no teniamos mas tema porque me habia contado todo. Lo mas interesante para contar es que, rompiendo las reglas de la empresa, se venía bajando un vinito acusando que su médico de cabecera se lo había pedido por la salud de su corazón (hacia falta bajarse todo el tubo en las primeras 3 hs??); y lo otro que me dijo es que él tenía un sentido especial para con las personas, que era perseptivo en eso y apenas conoce a alguien, con solo obervarlo puede darse cuenta de muchas cosas. Me sonó medio brujo pero como siguió diciendo que asi se había dado cuenta de que yo era un buen muchacho, ahí es donde me terminó de cerrar el señor Frías (asi me contesto cuando le pregunté como se llamaba).
Mis otras dos "amiguitas" fueron la señora de Frias, que pegamos onda solo con miradas porque casi no habló la señora.
La otra señora, Elvira, fue la más simpática de los 3 compañeros de viajes. Y si la tengo que describir no quiero caer en palabras que suenen mal o rocen lo discriminatorio, pero era IGUAL a Evo Morales, un calco exacto.. Es tucumana pero vive en Jose L. Suarez, y viajaba en una misión religiosa, más en confianza me contó que es evangelista y hace poco la ascendieron a pastora.
La charla fue principalmente de religión, digamos que me quería conventir o convencerme. Solamente salimos del tema cuando quedo fascinada al contarle sobre el techo, y cuando interrumpía todos los temas diciendome que tenía una hija de 18,otra de 20 y otra de 22, que eran muy lindas y las tendría que conocer porque alguna me iba a gustar seguro. Le dije que me encantaría pero no sabía cuando iba a estar de vuelta....
Esto fue el viaje!
Al llegar a tucumán fui derecho a la casa de mi amigo Nestor, personas agradables si las hay. Él llega el jueves a la noche, pero mientras me estoy quedando con sus dos hermanas que me recibieron sin conocerme ni siquiera, y después de que compartimos varios ratos esta tarde puedo decir que son divinas, me tratan como si me conocieran hace mucho, me hacen sentir muy bien!!
Hoy solamente me dedique a caminar por la capital, la plaza principal, la casita y esas cosas...
De emociones no puedo decir mucho... creo que pasé por todos los estados que podía, en un coctel donde las dudas y los nervios hicieron estragos, pero mucha ansiedad por lo que vendrá...
Para mañana la idea es levantarme tempra y con una bici que me presta Flor, la menor de las dos hermanas, irme a recorrer diferentes lugares...
Pero mañana será otro dia...
Esto fué solo el primer dia... esto fue solo el comienzo...
PD: CAR MUYYY FELIZ CUMPLEEE!!
27 de abril de 2010
9 de abril de 2010
La Sociedad de Consumo
Alaistair Reid escribe en The New Yorker, pero va poco a New York.
Él prefiere vivir en una perdida playa de la República Dominicana. En esa playa había desembarcado Cristóbal Colón, algunos siglos antes, en una de sus excursiones al Japón, y desde aquellos tiempos nada ha cambiado.
De vez en cuando, el cartero asoma entre los árboles. El cartero viene doblado bajo la carga. Don Alaistair recibe montañas de correspondencia. Desde los Estados Unidos, lo bombardean de ofertas comerciales, folletos, catálogos, lujuriosas tentaciones de la civilización del consumo exhortando a comprar.
Una vez, entre el mucho papelerío, llegó la propaganda de una máquina de remar. Don Alaistair la mostró a sus vecinos, los pescadores.
- ¿Bajo techo? ¿Se usa bajo techo?
Los pescadores no lo podían creer:
- ¿Sin agua? ¿Se rema sin agua?
No lo podían creer, no lo podían entender:
- ¿Y sin peces? ¿Y sin sol? ¿Y sin cielo?
Los pescadores dijeron a Don Alaistair que ellos se levantaban cada noche, mucho antes del alba, y se metían mar adentro y echaban sus redes mientras el sol se alzaba en el horizonte, y que ésa era su vida, y que esa vida les gustaba, pero que remar era la única parte jodida de todo el asunto:
- Remar es lo único que odiamos -dijeron los pescadores.
Entonces Don Alaistair les explicó que la máquina de remar servía para hacer gimnasia.
- ¿Para hacer qué?
- Gimnasia
- ¡Ah! Y gimnasia ¿Qué es?
Eduardo Galeano (De El libro de los abrazos)
Él prefiere vivir en una perdida playa de la República Dominicana. En esa playa había desembarcado Cristóbal Colón, algunos siglos antes, en una de sus excursiones al Japón, y desde aquellos tiempos nada ha cambiado.
De vez en cuando, el cartero asoma entre los árboles. El cartero viene doblado bajo la carga. Don Alaistair recibe montañas de correspondencia. Desde los Estados Unidos, lo bombardean de ofertas comerciales, folletos, catálogos, lujuriosas tentaciones de la civilización del consumo exhortando a comprar.
Una vez, entre el mucho papelerío, llegó la propaganda de una máquina de remar. Don Alaistair la mostró a sus vecinos, los pescadores.
- ¿Bajo techo? ¿Se usa bajo techo?
Los pescadores no lo podían creer:
- ¿Sin agua? ¿Se rema sin agua?
No lo podían creer, no lo podían entender:
- ¿Y sin peces? ¿Y sin sol? ¿Y sin cielo?
Los pescadores dijeron a Don Alaistair que ellos se levantaban cada noche, mucho antes del alba, y se metían mar adentro y echaban sus redes mientras el sol se alzaba en el horizonte, y que ésa era su vida, y que esa vida les gustaba, pero que remar era la única parte jodida de todo el asunto:
- Remar es lo único que odiamos -dijeron los pescadores.
Entonces Don Alaistair les explicó que la máquina de remar servía para hacer gimnasia.
- ¿Para hacer qué?
- Gimnasia
- ¡Ah! Y gimnasia ¿Qué es?
Eduardo Galeano (De El libro de los abrazos)
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